La transformación de la sociedad deviene a partir de una educación que contemple la formación intelectual de la persona
Por aquel mes de febrero de 1478 nacía en la fresca y grisácea ciudad de Londres el autor de “Utopía”, por ese entonces no había terminado la Guerra de las dos Rosas. Era Tomás Moro, hombre culto, político y humanista. Paradójicamente su vida estuvo estrechamente ligada a dos reinos los de Ricardo III y Enrique VII, en tanto que su muerte a un tercero el de Enrique VIII porque si bien Moro había despertado la atención de Su Majestad haciéndolo miembro del Consejo Privado, presidente de la Cámara de los Comunes y más tarde de la Cámara de los Lores, frecuentando charlas sobre temas filosóficos que el mismo Rey agendaba para compartir con la gran sabiduría de Tomás, y considerándolo su verdadero amigo, ocurrió que al momento que necesitó su consentimiento para aprobar el divorcio de Catalina de Aragón, Moro se retira de la vida pública porque considera que tal actitud era un verdadero desafío a la autoridad papal. Desgraciadamente, esto no terminó así, indignado el rey a quien lo había considerado su entrañable amigo lo mandó encarcelar y fue ahí que por su desobediencia a firmar el Acta de Supremacía y a reconocer el matrimonio del Rey con Ana Bolena, se lo juzga, se lo declara culpable y se lo sentencia a ser decapitado el 7 de Julio de 1535.
Su vida repleta de ideales. Es un ser que da lo que no tiene, libre de ataduras formales propias de la época, tanto en su expresión como en sus atuendos. Es su tez blanquecina rosada, de cabello rubio oscuro, porte inteligente, alto, ojos azules con mirada penetrante. Comparte con sus amigos todo. En su mesa se sientan hasta los necesitados. Ama a su familia. Su primer matrimonio duró tan solo seis años porque fallece la esposa con quien tuvo tres hijos. Más tarde vuelve a contraer nupcias con una viuda de buen pasar económico. Es el momento del literato y político en su máximo esplendor. En todo su obrar se demuestra su pasión por el mundo griego y latino. Jurisconsulto toma parte en el movimiento humanista. Permanece fiel al catolicismo durante los disturbios que marcaron el comienzo de la Reforma, a tal punto que por su compromiso con los principios fundamentales de las enseñanzas bíblicas fue condenado. Es canonizado por la Iglesia Católica en 1935.
Indudablemente, su obra literaria más importante fue “Utopía”, libro satírico escrito en 1516, en tiempos en que la sociedad inglesa pasaba por momentos desgarradores donde estaban en boga: el paro, la hambruna, la desigualdad, la injusticia. Así aparece Tomás Moro creando una isla desconocida en nuestro planeta, en donde el individuo piensa en el bien social, hay tolerancia religiosa, todos tienen que tener un trabajo, no hay división de clases, ni existe la propiedad privada todos son dueños de las tierras, la enseñanza es la universal. Se trata de una isla ficticia habitada por una sociedad feliz.
Ocupó los cargos más sobresalientes dentro del reinado de Inglaterra, fue fiel a su enseñanza cristiana, nunca flaqueó en sus principios morales negando cualquier soborno. Idealista, soñador, comprometido con el bien común inventa literariamente una ciudad feliz en donde todos gozan de absoluta libertad. Crea una palabra: “utopía” (lugar inexistente) para nombrar a esta isla imaginaria.
Octubre de 2010



