Es la demanda asiática. No nos confundamos

Por Ing. José Gobbée (*)

 

En esta columna decíamos ya en 2002 que las exportaciones de productos del agro serían las únicas capaces de hacer crecer a la Argentina a niveles anuales superiores al 5%, necesarios para bajar el desempleo a un dígito.

En nuestro trabajo vislumbrábamos cuatro fuerzas de mercado que influirían en el aumento inexorable de los precios en los principales productos exportados por nuestro país. Estas eran, aumento de demanda de biocombustibles, el aumento en la demanda de China e India, la disminución de los subsidios agrícolas y el aumento de la variabilidad climática.

En cuanto a los biocombustibles hoy no hay duda que su creciente demanda afecta al precio de los productos agroindustriales. En EE.UU se utilizaron en la campaña 2005/06 aproximadamente 40 millones de toneladas de maíz para etanol, mientras que en 2011 se proyectan ya 122 millones que equivalen hoy a seis cosechas argentinas. La curva de precios del maíz copia cada vez más a la curva de precio del petróleo. La Argentina se ha convertido en el primer exportador y cuarto productor mundial de biodiesel.

Con respecto a la disminución de las distintas formas de subsidios agrícolas las mismas se vienen acentuando debido a los abultados déficits en las cuentas fiscales de EE.UU pero sobretodo de los países de la UE que más están sufriendo la crisis. El dinero para los planes de salvataje acentúa los déficits en formas alarmantes. Esas cuantiosas sumas de dinero pueden provenir de tres fuentes a) los contribuyentes (aumentarían la recesión), b) mayor oferta de moneda (generarían inflación) o c) disminución del presupuesto en otras áreas (como defensa o distintas formas de subsidios agrícolas).

El informe de la FAO en 2009 estimó que para 2050 el mundo debería producir 70% mas alimentos que hoy. El mismo informe señala que el 80% debe venir de aumentos en productividad y solo el 20% por aumento de superficie plantada. Aún con los avances biotecnológicos, los aumentos de productividad no llegan al 3%anual en la última década y en países como China disminuyen en los últimos años. Con respecto al otro eje, si hay algo finito que todavía la humanidad no ha podido crear, son nuevas hectáreas para plantar.

Las cuatro fuerzas entonces siguen causando efectos importantes y dramáticos para la humanidad e interactuando entre ellas de forma tal que los resultados aun no son conocidos por los analistas. Sin embargo hoy podemos afirmar que el aumento de la demanda asiática es el factor que más ha influido para el cambio cualitativo (ya no cuantitativo) en los precios de los productos del agro.

Durante la crisis financiera de 2008 muchos fueron los expertos que sostuvieron la teoría del efecto acople. La misma decía que si la crisis financiera afectaba a EE.UU y a Europa inexorablemente afectaría a la demanda China y al crecimiento de su producto.

Dijimos en medio de la crisis (ver IFAMA Journal Nov, 2008 vol4) que si bien existiría un impacto de la crisis en estos países asiáticos, el mismo no sería significativo principalmente porque las exportaciones de China a EEUU equivalían solo a un 8% de su PBI y las de la India al 2%.Tres años más tarde podemos decir que el crecimiento chino del PBI siguió firme y la demanda de productos del agro también.

La histórica suba de precio del petróleo en 1973 es atribuida generalmente al exitoso e impresionante embargo de la OPEC en el famoso conflicto árabe israelí que amenazaba con ser el mayor de la historia en esa región. Los mercados de commodities suelen ser afectados por estos efectos temporalmente puntuales en la oferta y la demanda que derivan en efectos para los precios pero de corto plazo.

Sin embargo, el acontecimiento de 1973 fue el comienzo de una escalada de precios para un barril de petróleo que nunca más volvería a valer USD4 como en décadas anteriores? El disparador pudo haber sido el embargo de la OPEC. La causa de que nunca más se volviera a los precios históricos fue el cambio cualitativo de la demanda de EE.UU y su necesidad de importaciones de crudo que comenzaba a crecer y nunca más volvería ser menor al 20% de su consumo.

Hoy la demanda de productos del agro de los países emergentes asiáticos liderados por China están teniendo el mismo efecto sobre los precios. Que los cambios cuantitativos climáticos o de cosechas puntuales que actúan como disparadores no enmascaren el verdadero cambio cualitativo que nos toca vivir.

(*) Master en Agricultural Economics Cornell University. Director de www.goagro.com.ar

Marzo de 2011, Primera Edición