Nunca quiso ser
¡VARON! … Dijo la partera. Qué alegría continúa el apellido de la familia. Todo un acontecimiento. Será el jefe de la casa, el que se ponga los pantalones. El que refleje autoridad ante circunstancias adversas familiares.
Vivimos en un marco de apariencia porque si hasta ayer el esperado VARON se ponía los pantalones largos hoy el varón quiere tener derechos sin sacárselos. Los futuros papás usarán pantalones y corbata, al momento de votar lo harán en la mesa de sexo masculino. En los baños públicos entrarán al que dice caballeros.
El mundo al revés. Dice la Palabra bíblica: ”Todo está permitido más no todo me conviene”. Estamos transitando momentos históricos del derrumbe del derecho. En el…”vamos por más” … “paso a paso” estamos destrozando la familia conocida, la que procrea, la que enrola la dulzura materna desde el pezón lechero, que es el que se cortajea, se agrieta, el que no se puede reemplazar por una goma hasta la fuerza estructural paterna que demuestra virilidad, fuerza, autoridad.
Todo está escrito por un código anterior a nuestra propia vida si no fuese de esta manera, jamás bajo estos nuevos parangones hubiese existido el nacimiento y la oportunidad del grito de la partera…. ¡VARON!
Julio de 2010


