Argentina… a las cosas
El esquema político se ha desdibujado. Quien lo escribía está ausente. En este tiempo surgirá el cumplimiento masivo de lo que se venía programando, no se sabe de dónde viene la orden pero de cualquier modo hay que llevarla a cabo.
Todo tiene su tiempo. Hay rumores de un despliegue de posibles captores de poder. Se acercan al fogón todas las banderas.
Ayer, el poder de turno deshizo los partidos para formar el que hoy nos rige. Hoy, se están deshaciendo solos, sin que nadie se los ordene.
La oposición está desorientada. Los movimientos federales se unitarizaron, sólo hay determinados nombres que, en definitiva, no tienen respaldo de masas.
El cambio brusco trae aparejado efectos distintos porque la pieza de ajedrez clave, el Rey, ya no está. ¿Cuántas piezas serán necesarias para su reemplazo?
Por un lado, los gremios se enfrentan creyendo que alguno superará a otro –craso error-. Por el otro, los movimientos sindicales quieren tener más derechos que los otorgados por la misma ley. No se percatan que el camino no consiste en comprar voluntades creando nuevos derechos. No saben cómo conducirse, por eso surgen los golpes y aprietes. Todo está condensado en un despropósito.
El diagramador estratégico dejó directivas. Hay dos caminos: cumplir o infringir.
Noviembre de 2010


