Tsunami al acecho


Estamos en tiempos revolucionarios ideológicos.  Han girado las mentes humanas. Nada es igual, todo es distinto.

Los que gobernaban en el mundo seguros de sus dominios fueron obligados a dar el gran paso a un costado para que el despertar de la sociedad toda se involucre de una sola vez en movimientos que jamás pensó antes intervenir . El poder no es invencible.  Todo llega a su término cuando las cosas no se hacen de acuerdo al bien social.  No ha nacido humano que ha logrado en forma fulminante enlazar a la humanidad a sus propios apetitos, no hubo ni habrá. Todo pasa. Todo es mutable.

Están amaneciendo nuevos íconos, nuevos parámetros. Aquél que nunca se ocupó más que de su propio destino hoy al tener el mundo dentro de su hábitat en forma computarizada se dio cuenta que puede cambiar el destino de los otros con otras visiones. Desde su rincón emerge otra sintonía que en definitiva es triunfalista capaz de dar un giro de 180 grados al universo.

Bajo esta óptica es imprescindible comenzar a dibujar otra historia, a programar políticas estables de futuro, a destruir los discursos demagógicos y mentirosos que sólo flaquean la destreza laboral inserta por naturaleza en la vida del hombre.

Aquellos que utilizan su figura como un Dios serán destruidos. Los que se sobrepasan de su autoridad concedida por los pueblos serán manifiestamente repudiados. Todo llega a su fin, la lectura de quienes  pretenden ser autoridad debería ser al revés: obligarse a bloquear todo intento de usurpación del mismo gobierno al que ha sido designado entendiendo que es mero administrador y que de ningún modo tiene el derecho de utilizar los fondos entregados por cada uno de los ciudadanos sino plasmar toda su capacidad cognoscitiva para engrosar el capital recibido.

De ninguna manera hoy nadie se puede dar el lujo de llegar al poder como una aventura, sin equipo uniforme sin velar por las necesidades básicas que tiene toda Nación. Hoy nadie puede morir por desnutrición, nadie puede apartarse del conocimiento. Todos deben ser tenidos en cuenta.
Resulta imprescindible en esta hora que aterrice el saber, la nueva idea, que surjan teorías basadas en experiencias ya concretadas y que no revisten nuevos análisis. No es necesario pisar nuevamente el lodo anterior, la equivocación, al cuento hay que leerlo completo en definitiva todo tiene moraleja.

Es el país elegido, el más austral del globo, el que naturalmente está bendecido, las superficies no están habitadas a pesar de que no son inhóspitas.

Inadmisible es que semejante tesoro pretenda ser gobernado por quienes que no estén preparados para hacerlo.  No basta la popularidad, ni el liderazgo, ni la publicidad.

Hay que tener respeto por el país, se es estadista en las comparaciones interculturales.

No sea cosa que entre pasaje y pasaje nos venga un tsunami y nos encuentre discutiendo quién se queda con la torta.

 

Abril de 2011