¿Conocemos el contexto emocional donde se encuentra el otro?

Por Sergio Braggio (*)

¿Cuántas veces nos ha pasado que comenzamos una conversación (por chat, por teléfono o incluso personalmente) sin siquiera registrar el contexto emocional donde se encuentra nuestro interlocutor?

Hace unos cuantos años, leí del maravilloso libro de Stephen Covey, “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, la historia de un hombre que volviendo en subte, tarde de trabajar, en una determinada estación entran 3 chicos con el padre, y aquellos comenzaron a hacer un descontrol importante en el vagón en el que se encontraba el protagonista de la historia. Al ver que el padre se sentaba cómodamente para comenzar un proceso de sueño, nuestro héroe, indignado, se le acerca y al preguntarle con tono de mucho fastidio: “Perdón hombre, ¿estos son sus hijos?”. “Sí señor” respondió sorprendido. “No se da cuenta que están molestando, con sus corridas y gritos a otros pasajeros de este mismo vagón, y encima usted se pone a descansar como si nada”. El buen hombre, que lucía muy cansado, se acomodó y con una corporalidad de culpa le respondió “Le pido mil disculpas señor y lo hago extensivo a las otras personas, sucede que falleció mi esposa y estos chicos vienen del entierro de su madre, y están algo sobreexcitados. Ya mismo los retaré”.

A los pocos segundos de leer esta historia, hice el trabajo de registrar por las diferentes emociones que, como lector, acababa de tener.

Una vez, un participante de uno de mis talleres me contó lo molesto que estaba con su gerente. Él le había sugerido, que de concretarse un negocio importante, “debería” recibir premio doble. Al preguntarle el motivo de su enojo, respondió “porque no me dijo absolutamente nada”.

- “¿Y qué interpretación hiciste de ese silencio?”, le pregunté.

- “Que no quería y no se animó a decirme No”, me respondió.

- “¿De qué otra forma podrías interpretar ese silencio?”, propuse.

- “Mmm…no se me ocurre”, me dijo, extrañado por la pregunta.

- “¿Qué sentirías si te enteraras que él estaba armando en secreto, una sorpresa que consistía exactamente en lo que vos le pedías y que le dio bronca que ya no iba a ser sorpresa?”, sugerí.

- “Me hacés sentir con culpa”, me dijo luego de algunos segundos, con una emocionalidad muy distinta a la de origen.

- “Definitivamente no es la idea que sientas culpa, aunque sí creo que puede ser de mucho aprendizaje, que puedas empezar a salir de tu rollo interno y preguntarte en qué contexto podría estar el otro.”

(*) Socio en BCA Consultores
www.bcaconsultores.com.ar

Noviembre de 2010