La Depresión

Muchas veces actuamos de una manera que no condice con lo que nos dicta nuestra conciencia. Sin darnos cuenta nuestras actitudes no reflejan un buen carácter. Consultamos con profesionales y en principio nos encontramos totalmente sanos. ¿Estaremos frente a un estado de Depresión?… Ante la inhabilidad para salir de estas circunstancias debemos buscar una salida.

Psiquiátricamente, la depresión es el conjunto de tensiones que oprimen, estas limitaciones se encuentran en el subconsciente. Síntoma que tiene su desencadenante en el momento en que se exterioriza, encontrándose estas realidades con el consciente, o sea, con el “yo” representadas por: recuerdos, temores, culpas, angustias, dudas, iras reprimidas, desalientos. Mientras en el subconsciente opera con: frustración, subestimación, enfermedad, problemas financieros, soledad, raíz de amargura, falta de perdón, inhabilidad para salir de las circunstancias; la depresión es uno de los problemas emocionales más serios que afecta a las personas hoy en día. Dicha situación tiene determinadas características que la enmarcan.

Sintomatología. Físicamente produce:

Insomnio o exceso de sueño (como válvula de escape), falta de apetito, pérdida de peso, falta de interés por el sexo, dolores corporales.

Mentalmente trae aparejado:

Problemas para concentrarse, falta de memoria, dificultad para tomar decisiones, autocompasión, pensamiento de muerte.

Estos síntomas sumados a los que ya mencionamos anteriormente, culpas, temores, etc., suelen ser en muchas ocasiones disimulados, tomando una aparente postura de autosuficiencia, pero en estos casos suele observarse una variabilidad en el carácter ascenso y descenso del estado anímico (ciclotímicos) risa inapropiada llegando a ser frenética y una excesiva actividad como válvula de escape evitando un encuentro con la realidad.

Una mentira de Satanás colocada en la mente de una persona puede atarla a sufrimientos o tormentos, levantando una fortaleza que no cederá al primer consejo.

El comportamiento en relación al trabajo, a las relaciones sociales, muestra como las personas depresivas, cubiertas o declaradas, tienen un solo pensamiento, el que una vez instalado puede causar estragos en la persona, ese solo pensamiento tiene como meta la muerte, en los casos más graves suele ser el tema más importante diario.

La persona se deleita en el solo hecho de considerar a la muerte, como la única y más segura salida de los problemas, el ansia de concluir con una angustia constante o liberarse de un sentimiento de culpa atormentante, lo hace meditar ciertamente en la muerte, como algo bueno y definitivo.

No debemos tomar a la ligera estos aspectos, pues sabemos que el diablo vino a matar, hurtar y destruir sin piedad.

-Vino a robar el gozo, la paz y la libertad convirtiendo al individuo en un ser desesperado.

-Llegó para destruir la comunión con Dios y con el medio ambiente que lo rodea. Cuando comenzamos a dudar del amor de Dios para con nosotros, cuando desconfiamos de su fidelidad, de la verdad de sus promesas empezamos a alejarnos de Él, pues la palabra dice que sin fe es imposible agradar a Dios.

-El punto culminante es el de matar espiritualmente primero y físicamente después. El que comete suicidio peca contra Dios.

¿Cuál es el origen de todas estas cosas?

El origen de todas ellas es el pecado, ¿por qué?, porque todas las causas de las que hemos estado hablando, han entrado en nuestro corazón, se han instalado en nuestra mente dejando que fueran creciendo, en lugar de llevar todos nuestros pensamientos cautivos a la obediencia en Cristo.

Todas estas cosas de la que Dios no se agrada, son puertas abiertas al diablo, así como el temor trae en sí castigo, la depresión trae más depresión. Esta enfermedad que se ha convertido en un azote hoy en día, no es para los hijos de Dios, aunque muchos de ellos se dejan llevar por las mentiras del diablo. Son aquellos que aún no han hallado fundamento para sus vidas, no tienen esperanzas, están confinados a un hueco sin escapatoria, pues no conocen el amor de Dios.

Hay promesas de Dios para nuestras vidas, de modo tal, que si alguno de estos problemas quisieran entrar debemos recordar que la palabra de Dios nos dice: “Llevad todo pensamiento cautivo a la obediencia en Cristo…” Pero para garantizar la completa libertad, dice la palabra que es Cristo quien nos dará el descanso que necesitamos, ya sea en nuestra mente, en nuestro corazón o físicamente. Es necesario que toda cadena se corte, que todo yugo se pudra, por lo que nuestra actitud debe ser una constante alabanza en todo momento y por todo.

Si las causas de la depresión fueran:

Falta de perdón, pecado, problemas financieros, enfermedad, temor, frustración, fracaso o desaliento, ansiedad, preocupación o tensión, culpa.

Podemos echar mano de cada una de las promesas expuestas en la Biblia. Derrotar a este cruel adversario el diablo- recordándole a él que ninguna de sus mentiras tiene cabida en nuestras vidas, pues en Cristo somos más que vencedores, por medio de aquél que nos amó.

Debemos desechar toda duda y toda negatividad, dándole únicamente todo nuestro ser al Espíritu Santo.

Es fundamental entender que fue Cristo quien llevó nuestro dolor y enfermedad por nosotros, dice la palabra de Dios que todas nuestras aflicciones y el castigo de nuestra paz fue sobre Él (1), no para que hoy carguemos nosotros con ellas, sino que El mismo las llevó.

No debemos transitar por la vida como si no tuviéramos Dios, fe ni esperanza.

Debemos recordar la confianza, la seguridad, la imagen, la identidad, esto solo lo lograremos a través de Cristo. Él es el único y verdadero fundamento del creyente (2) por eso hemos sido llamados:

Hijos de Dios, escogidos, aceptados, amados, predestinados, conocidos, deseados, redimidos, creados, guardados, llamados, reconocidos, justificados, santificados.

(1) Isaías 53:5
(2) 1a Corintios 3:11

Julio de 2010