Revelación

 

Conocer las cosas por intuición es lo que la Biblia llama revelación.  Revelación no significa otra cosa que el Espíritu Santo capacitando a un creyente para aprehender una cuestión particular y anunciar la realidad de la misma en su espíritu.

Pero hay solo un tipo de conocimiento con respecto a la Biblia y a Dios. Se trata de la verdad revelada a nuestro espíritu por el Espíritu de Dios.

Dios no da explicaciones a través del razonamiento humano, y el hombre no llega a Dios a través del raciocinio.

No importa lo inteligente que sea el creyente ni lo mucho que entienda sobre la naturaleza de Dios,  su conocimiento de Dios seguirá velado.  Lo único que puede hacer es racionalizar aquello que está detrás del velo,  puesto que no puede penetrar la realidad que está fuera del alcance de la vista.  Puesto que todavía no ha visto, el hombre puede entender pero jamás conocer si no hay revelación, y sin revelación personal el cristianismo no sirve para nada.  Todo aquél que crea en Dios tiene que captar su revelación en su espíritu, de otro modo todo aquello que cree no es más que mera sabiduría humana, ideales ; y  palabras. Una fe de este tipo no puede resistir la prueba. Este tipo de revelación no es una visión,  una voz celestial,  un sueño,  ni una fuerza exterior que sacude al hombre. Uno puede experimentar estos fenómenos y no recibir ningún tipo de revelación.

La revelación tiene lugar en la intuición, con calma sin prisas, ni despacio, muda pero con un mensaje.  Cuánta gente se autodenomina cristiana,  aunque el cristianismo que han abrazado es una simple filosofía de la vida,  una ética,  unas pocas verdades o un conjunto de fenómenos sobre naturales. Una actitud de este tipo no resulta ni del nuevo nacimiento ni de un nuevo espíritu.

Muy numeroso son los cristianos cuya utilidad espiritual es igual a cero. No es así con aquéllos que han recibido a Cristo, puesto que por la gracia de Dios han percibido en su espíritu la realidad del reino espiritual, que se abre a ellos como si de repente se hubiese levantado un velo. Lo que saben hoy es mucho más profundo que lo que su mente ha llegado a captar como si una nueva significación  hubiese estado otorgada a todas las cosas que en el pasado solo habían entendido.

Ahora todo es conocido genuinamente y por completo porque el espíritu lo ha visto. “Lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto testificamos” (S. Juan 3:11). Esto es cristianismo.  La búsqueda intelectual no salva al hombre.  Sólo la revelación en el espíritu proporciona un verdadero conocimiento de Dios.

Fte.: El hombre espiritual. Análisis del espíritu. Watchman Nee, Ed. Clie, Barcelona, 1989.

 

Abril de 2011