El reino, el poder y la gloria


Mateo 6:13 Y no nos metas en atentación, mas líbranos del maligno; porque Tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Apocalipsis 12:10 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de Su Cristo; porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche.

Finalmente, el Señor nos enseñó a alabar por causa de tres cosas: “Porque Tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén”. Esta alabanza nos habla de que el reino, el poder y la gloria le pertenecen al Padre. Las tres cosas por las cuales alabamos se relacionan con nuestra liberación del maligno. También se relacionan con toda la oración que enseñó el Señor. Oramos que el Señor nos libre del maligno porque el reino, el poder y la gloria son del Padre y no de Satanás. Este es el punto principal: puesto que el reino, el poder y la gloria le pertenecen al Padre, nosotros no debemos caer en la mano del enemigo.

Con respecto a la autoridad, debemos recordar lo que dijo el Señor: “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo, y nada os dañará” (Lucas 10:19). Este versículo dice que la potestad que Él da nos capacita para vencer el poder del enemigo. Junto con la autoridad viene el poder. El Señor quiere que sepamos que junto con el reino está la autoridad, y detrás de la autoridad está el poder para regir. El reino, el poder y la autoridad es de Dios y no de Satanás. Por supuesto, la gloria también le pertenece a Dios. Puesto que el reino, el poder y la gloria pertenecen a Dios, los que pertenecen a Dios deben vencer toda tentación y ser librados de la mano del enemigo.

Fte.: El ministerio de oración de la iglesia, Watchman Nee, Living Stream Ministry, Anaheim, CA, 2011, Capítulo 2.

Junio 2011