Dominación Avalada

Por Gretel Ledo (*)


“…the desire for domination is designed to break the internal resistance of the subjugated…”
Georg Simmel

Georg Simmel (Berlín, 1858-Estrasburgo, 1918) en “On individuality and social forms” analiza la dominación como una forma de interacción. ‘Nobody, in general, wishes that his influence completely determine the other individual. He rather wants his influence, this determination of the other, to act back upon him. Even the abstract will-to-dominate, therefore, is a case of interaction’.

El filósofo y sociólogo alemán entiende al fenómeno de la dominación en un plano no unilateral donde convergen dos voluntades envueltas en una relación recíproca.

‘Power conceals an interaction, an exchange . . . . which transforms the pure one-sidedness of superordination and subordination into a sociological form.’ Este punto de vista rompe con la lógica esencia de la visión burda de poder absoluto en que unos lo poseen en tanto otros resultan subyugados.

Así, las acciones llevadas a cabo por el superior no pueden ser entendidas separadamente de las ejecutadas por el subordinado y viceversa. Vale decir se presenta una clara interacción donde la acción de uno solo puede analizarse en referencia a la del otro.

Teniendo en cuenta que lejos del papel pasivo del dominado existe una clara participación donde ambas partes son protagonistas necesarias, resulta loable cuestionar hasta dónde es válido aquel discurso que sostiene la imposibilidad de reversión de desigualdades profundas. En este sentido, cada sujeto presta su consentimiento a la hora de jugar el papel de ‘dominado’.

La vida cotidiana está atravesada por múltiples relaciones que condicionan al individuo de modo tal de resultar enmarcado bajo ciertos patrones culturales que estipulan el cómo, cuándo y dónde actuar. ¿Cuál es el grado de libertad en una sociedad pre estipulada funcional a estereotipos humanos? Los parámetros de conducta sociales que se presentan de forma tácita, diariamente modelan sujetos. Las acciones y reacciones esperadas del otro hacia mi abren un espacio para cuestionarse dónde ha quedado la libertad de opción cuando se habla de relaciones de dominación.

La noción de obediencia está ligada al sacrificio que se está dispuesto a realizar, aquel precio por pagar que implica un estado de libertad.

‘Even in the most oppressive and cruel cases of subordination, there is still a considerable meaning of personal freedom. We merely do not became aware of it, because its manifestation would entail sacrifices which we usually never think of taking upon ourselves. Actually, the “absolute” coercion which even the most cruel tyrant imposes upon us is always distinctly relative. Its condition is our desire to escape from the threatened punishment or from other consequences of our disobedience’.

Hablamos de libertad desde el momento en que no nos percatamos de aquello que damos a cambio para obtener lo otro. Lo que entregamos es nuestro consentimiento. No se trata de una simple acción sino de una dación sin retorno.

La dominación se presenta en todas las esferas de la vida cotidiana. El sistema político en particular deja traslucir interacciones recíprocas entre dirigentes-dirigidos, quienes detenta el poder y quienes se encuentran sumidos al mismo. En un mismo paraguas conviven todos donde el­ principal invitado es el consentimiento. Endilgar culpas a otros es la acción más clara de comodidad declarada que postula la no reversión posible de las piezas en la jugada.

Es tiempo de dejar caer las vendas de nuestros ojos. Tiempo de abandonar la coraza de victimarios y asumir las responsabilidades que le caben a cada uno.  Los cheques no están endosados a favor de mi próximo, mi prójimo. Son al portador.

El cambio de conducta parte de nosotros mismos. En las relaciones de dominación somos partícipes necesarios, no terceros omniscientes.

Buenos Aires, 23 de Agosto de 2010

(*) Abogada en Derecho Administrativo (UBA)
Politóloga en Estado, Administración y Políticas Públicas (UBA)
Socióloga (UBA)
www.ledogretel.blogspot.com

Agosto de 2010 – Segunda Edición