Las esperanzas para un Agro 2012

Por Ing. César Gagliardo (*)

Sin lugar a dudas el periodo presidencial 2007-2011 ocupará unos cuantos renglones de la historia argentina y su relación con el sector agropecuario. Es posible podamos identificar que este período tuvo su antesala de preparación en la anterior presidencia. Pero a nadie le cabe dudas que fue la famosa 125 en marzo de 2008 el punto de quiebre en una relación campo-gobierno que solo logró frenar una máquina productiva que venía creciendo a pesar de las trabas operativas y comerciales ya existentes a esa fecha.

Todos sabemos que el campo y sus industrias son una parte fundamental en esta máquina productiva. El sector ocupa algo más del 36% de la masa salarial del país y es una de las principales fuentes de ingreso de divisas.

En un futuro cercano el mundo girará entorno a tres aspectos fundamentales: 1) Alimentos, 2) Energía y 3) Agua potable. Actualmente América del Sur y África son los dos continentes con mayor potencial para la producción de alimentos. En el caso de África la situación es algo más compleja y para no extendernos nos podemos enfocar en América del Sur. Brasil y Argentina son los países con mayor cantidad de tierras cultivables, pero en el caso de Argentina la diversidad de climas y suelos le da una posibilidad de diversidad en cuanto a la producción que hasta el momento Brasil no puede desarrollar.

Sin lugar a dudas esto nos pone en un lugar de relevancia y de exigencia como Nación. Dos décadas atrás nuestra producción de granos no lograba pasar los 40 millones de toneladas. Hoy producimos 90 millones y sabemos que tenemos el potencial para producir más de 150 millones de toneladas de granos. Como así también pasar de las magras 40 millones de cabezas de ganado vacuno a 70 u 80 millones de cabezas. De igual modo integrar a las industrias relacionadas al agro para agregar valor a la producción y así completar la cadena en la producción de alimentos desarrollando un proceso productivo completo. No podemos equivocarnos y cerrarnos sin poder  identificar que esta es una de las principales fortalezas de Argentina.

A esta altura muchos se preguntaran ¿por qué no podemos hacerlo? A mi entender la explicación de toda esta pérdida de tiempos, oportunidad de incrementar nuestras divisas y desavenencias tiene una explicación y se llama: AUSENCIA DE UNA POLÍTICA DE ESTADO aplicada al sector agropecuario y sus industrias.

Las políticas de estado hablan de largo plazo, son sinónimo de continuidad e identidad como Nación, hablan de visión e identifican la misión en forma consensuada buscando objetivos altivos para las futuras generaciones. El agro y sus industrias nunca fueron parte de una política de estado clara que trascienda un período presidencial. Es crucial para esto abandonar el corto-plasismo y la inmediatez. Si hay o no retenciones debe ser el logro de un proceso democrático y consensuado que se ajuste a una política de estado como herramienta al resguardo de intereses nacionales superiores.

Mientras dilapidamos el tiempo con discusiones sectoriales, restricciones a exportar trigo y carnes el mundo crece demográficamente en forma acelerada. Sabemos que cada año en China pasan de clase baja a clase media 40 millones de habitantes. Pues bien, esto significa que solo en China hay 40 millones de personas que se alimentaran mejor y a su vez serán más selectivos en su dieta diaria.

No hay especio para seguir perdiendo el tiempo. Debemos tener las esperanzas en un gobierno que encuentre al agro como aliado a partir de 2012.

(*) Director – Artegran S.A. Consultores Agropecuarios – Corredores de Cereales

Septiembre de 2010 – Primera Edición