GRECIA. Abandono del Euro: Posibles escenarios

 

 

Por Gretel Ledo (*)


“Political integration is the process whereby political actors in several distinct national settings are persuaded to shift their loyalties, expectations and political activities to a new center, whose institutions posses or demand jurisdiction over pre-existing national states. The end result is a new political community, superimposed over the pre-existing ones”

Ernst Haas, The Uniting of Europe (1958)

 

POSIBLES ESCENARIOS DE LA CRISIS GRIEGA

Luego de haber obtenido el voto de confianza del Parlamento, el gobierno socialista griego aprobó el proyecto de ley que contiene el impopular plan de ajuste y privatizaciones por unos 120.000 millones de dólares, exigido por el FMI y la UE, para obtener más ayuda y evitar así el default. Sin embargo, la oposición griega sigue manteniendo su veto a las reformas.

El Banco Central Europeo (BCE) fija las tasas de interés en tanto los impuestos y el gasto público son decididos por las naciones. En este marco han proliferado quienes demandan que sean los gobiernos quienes actúen directamente para que las economías de los miembros del euro converjan.

La crisis financiera que padece Grecia puede tener distintos resultados:

a-      Abandono de la Eurozona

Esta medida puede arrastrar a otros países según estiman algunos economistas estadounidenses como Nouriel Roubini, que acaba de vaticinar el estallido de la zona euro en un plazo de cinco años. Bajo esta perspectiva, Grecia abandonaría el euro ya sea por coacción o decisión propia. En el primer caso la imposición vendría de parte de sus socios desgastados de financiar al país heleno y, en el segundo supuesto, Atenas, asfixiada por los planes de austeridad y el descontento social, decidiría salirse para recuperar su anterior divisa y manejarse en libertad para devaluar.

b-      Declaración de la bancarrota

Este supuesto implica la auto declaración de cesación de pagos pero sin salir de la eurozona. Los mercados financieros creen que Grecia no estará en condiciones como para reembolsar la totalidad de su deuda que supera los 350.000 millones de euros, equivalente al 150% de su PIB. También aquí el efecto dominó es previsible. La suspensión de pagos llevaría a que parte de los activos de los bancos griegos, tenedores de la deuda pública, se deprecie. Así otros bancos europeos se debilitarían, especialmente el Banco Central Europeo que aceptó comprar decenas de millones de euros de obligaciones griegas. Como consecuencia Grecia continúa en la zona euro a pesar que la crisis se extienda y afecte a otros países frágiles como España, Bélgica e Italia.

c-       Continúa bajo la tutela financiera internacional

Si bien se evita la bancarrota helena, no se recuperan con éxito los niveles de confianza de los inversores que persisten en exigir intereses prohibitivos a cambio del préstamo de dinero. Luego del primer rescate de Europa y del FMI aprobado en 2010, se suscitan otros más. Aquí el mayor peligro es coadyuvar a un desgaste mayúsculo de la opinión pública europea que condene al salvataje permanente de un país en constante crisis.

d-      Estabilidad de acuerdo a lo esperado

Se trata del escenario más optimista, pero pocos le tienen fe. Si Grecia sigue al pie de la letra el programa con los condicionamientos impuestos por sus acreedores internacionales, el plan de austeridad y las privatizaciones se ponen en marcha y el déficit público alcanza como está previsto el 1% en 2015, entonces se restablecería la confianza de los inversores junto al crecimiento económico con lo cual la economía helena se volvería a financiar en los mercados en 2013.

 

A MODO DE CONCLUSIÓN

El proceso de integración europeo lejos de concebirse como económico se forjó como político. Por ello resulta impensable la caída de todo un sistema a partir de una crisis financiera.

El mayor desafío es el recorte de la deuda sin destruir el euro. Bajo ningún escenario, la UE debe asumir por completo los riesgos de default ya que despertaría reacciones de pánico en los mercados financieros.

La crisis de la deuda de la UE puede solucionarse a través de un crecimiento real de los países sobre-endeudados, -lo que incluiría a Grecia- y puede desactivarse por medio de procedimientos de insolvencia para los estados afectados, con las subsecuentes medidas de recuperación.

En medio de la crisis se abre la ventana de la oportunidad para encarar el diseño de una política fiscal europea común que comprenda a toda la eurozona: “Whenever a crisis occurs at the EU periphery, there is a need for an adjustment mechanism in place to deal with crisis at a supranational level. If such mechanisms are created that would literally transform the European Monetary Union into a political union with a common fiscal policy. This task seems to be unattainable for the foreseeable future.”(1)

 

Notas

(1) The Greek Crisis: Causes and Implications en PANOECONOMICUS, October 2010, Nro. 4, pp. 391-404.

(*) Analista Política. Abogada en Derecho Administrativo (UBA). Politóloga en Estado, Administración y Políticas Públicas (UBA). Socióloga (UBA).
www.gretel-ledo.com.ar

Octubre 2011