¿Quién quiere ser pobre?

¡Levanten la mano los que no quieran ser ricos!

Por Eduardo Salleras (*)

Voy a intentar abstraerme de lo puntual, evitando comentarios de lo que va pasando sin que nada pase, además, la incontinencia verbal de los que asumieron es imprudente e irresponsable y dejando de lado las mentiras no hubo cambios sino canjes obligados.

Entrando en algunos temas especiales que parieron las circunstancias en los meses pasados, quedé muy preocupado por el futuro de la Argentina, condenada indefectiblemente al fracaso, y de la pobreza: eternamente pobres.

¿Por qué semejante sentencia? Escuché de distintos sectores, de los del gobierno que son ricos y de los ricos de la producción, renegar de la riqueza, demonizándola. La verdad, no sé para qué. ¿Acaso hay alguien que no quiera ser rico? ¡Levanten la mano los que no quieran ser ricos! Ahora ¡levanten las manos los que quieran ser pobres! Entonces ¿por qué denostamos a la riqueza?

No confundamos a la gente, que los gobiernos no sepan (o no quieran) distribuir riqueza no quiere decir que no la haya. Pero si la combatimos ¿qué tesoro vamos a repartir?

Por otra parte hay prosperidad privada y estatal, a la Argentina le sobra fecundidad en su territorio y en su Estado, el asunto está en el derroche, y no es casualmente el sector agropecuario alguien que dilapide su fortuna. Por otra parte es propia, propia de su esfuerzo y trabajo.

En cambio los gobernantes son proclives al dispendio del Estado que le es ajeno a su propiedad, confundiendo generosidad con bienestar, y en pos de darle facha de esplendor a una malograda magnificencia, mal gastan el patrimonio social convenciendo a los pobres de lo ventajoso de su condición. Vaya pretexto y mentira.

En realidad es tiempo que en la Argentina el término pobreza sea tan sólo reminiscencias de un pasado en el que no se supo administrar los frutos de la abundancia, maltratando a la riqueza honorable de la producción en favor de la opulencia deshonrosa de los ventajeros, ya desde la soleada vereda del poder donde se aprietan unos pocos que insultan desde allí al todo de la acera de enfrente.

¿Cómo entenderlo? ¿Es acaso rico un productor agropecuario que tiene U$S 200.00 en herramientas de trabajo, que a cada campaña arriesga otro tanto al peligro de quedar con las manos vacías? Solamente está bien y es bueno para la pobreza que así lo esté.

En cambio aquel que tiene varios millones de dólares en propiedades o en partes de oligopolios relacionados con la vida pública de donde seguro sustrajo sus lujos, ese sí es rico pero no es bueno para la pobreza. En el camino a la opulencia de seguro se ha comido unos cuantos indigentes.

Hace tiempo en un programa periodístico de TN noticias vi una entrevista a un desalineado pero muy inteligente candidato a la presidencia de Uruguay y ex ministro de agricultura y ganadería de aquel país el Sr. José Mujica, creo que un ex tupamaro pero ningún idiota.  Decía:

  • Debemos siempre cultivar el afecto desde la política, afecto entre los distintos actores, no a las divisiones y al enfrentamiento.
  • El pueblo perdona los errores, nuestras equivocaciones, pero lo que no permite es que lo jodan, que lo jodan mal; eso no lo perdona. Cuando ello ocurre pierde interés en la política, y ¿cómo se hace política con el desinterés del pueblo?
  • La única forma de gravar la riqueza es gravar la renta, no estoy de acuerdo con las retenciones.
  • Pero ojo la renta es el motor de la economía, si se destruye la renta la economía no funciona. Si bien la economía es muy importante no lo es todo y es ahí donde empieza a jugar la política, siempre cuidando la renta.
  • A la pobreza no hay que tratarla como tal, debemos incorporarla a la aventura de la vida, que no es otra cosa que crearles oportunidades para que dejen de ser. Darles guiso es lo más fácil pero nunca es la solución.
  • Debemos cuidar al pequeño productor porque es la vida de los pueblos del interior, pero no persiguiendo a los que no lo son.

No es textual porque puse más atención en escuchar que en grabar, y fue tan preciso lo dicho en función a lo que tenía en mente para este artículo, más teniendo en cuenta la boca que lo decía y su extracción ideológica.

En realidad además del fingido acto de atacar la riqueza en los discursos los que pugnan desesperadamente por ella, se habló también de discriminar en la aplicación de las retenciones al agro.

La Constitución Nacional se lleva de patadas con el término discriminar, en su artículo 16 dice: “… La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas”. Por lo tanto todo lo que se deba hacer en función del apoyo y desenvolvimiento de aquellos que se encuentran en desigualdad competitiva, con el fundamento constitucional del artículo 14 que dice: “Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos… a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita;…”, corresponderá realizarlo por fuera del impuesto a las exportaciones (retenciones), utilizando sí como herramienta, ventajas de promoción en virtud de la igualdad de oportunidades. Es por eso que el tributo más justo es el impuesto a la renta total sin distinciones ni parcialidades referentes a objetos sociales particulares (fideicomisos).

Tampoco es muy sano estar hablando de productores grandes, medianos y chicos, siendo los primeros los malos, lo segundo los menos malos y los últimos los buenos, sin nadie preguntarse en qué condiciones se llegó cada uno: arriba, al medio o abajo.

Admitir discursos en estos términos de secesión y creando discordia, pretendiendo fomentar la segregación, es entrar en el juego de aquellos que desde el gobierno, y curiosamente desde ese prestigioso lugar, cultivan la desunión, imponiendo a la sociedad ante cualquier hecho político la alternativa del cisma.

La patria necesita de todos si pretendemos el bienestar general.

(*) Licenciado en Administración Agraria, ex docente y Director de la Escuela Agrotécnica de Aarón Castellanos, ex presidente de la Comuna de Aarón Castellanos

Abril de 2009