Hablemos de Liderazgo

Por Rodrigo Silva Ortúzar (*)

El Liderazgo es uno de los temas más observados y a la vez, uno de los menos comprendidos. Existen varias definiciones y teorías, pero la gran mayoría, enfocadas en explicarlo al describir cómo debe ser un líder, cuáles debieran ser sus virtudes y características, y generalmente confundiéndolo con un cargo de Jefatura. Esta visión, implicaría que para que haya liderazgo, habría que tener un alto cargo o una posición de autoridad, transformando de este modo al liderazgo en una virtud, una cualidad, o una posición.

Afortunadamente, esta visión ha ido cambiando y son varios las estudiosos que se han dado cuenta que el Liderazgo no es una virtud, cualidad, ni menos una posición que algunos individuos poseen, sino que es una actividad; una actividad a la cual cada uno está llamado a ejercer, no importando la posición que tenga dentro de la organización.

Definiremos Liderazgo entonces, como la actividad de movilizar a un grupo de personas, en escenarios de incertidumbre, para que enfrenten problemas difíciles, y que generen el cambio que la organización necesita. Pero esto sólo es posible en la medida que las personas se hagan cargo del problema y responsables de su solución.

Y, ¿cómo opera esto en la práctica?

Por una parte, las Organizaciones, continuamente se ven enfrentadas a un sinnúmero de problemas e inconvenientes. Sin embargo, han entendido que los problemas son una realidad, por lo que han estructurado y diseñado procedimientos de acuerdo al conocimiento ya adquirido, transformándolos en procesos legitimados que entregan un repertorio de respuestas y soluciones para cada uno que volviesen a aparecer.

A este tipo de problemas, donde los miembros saben resolverlos, se les llama “Problemas Técnicos”.

Son técnicos porque los procedimientos organizacionales conocidos, indican claramente qué hacer, cuándo y cómo hacerlo, y quién debe resolverlo, y basta con que una autoridad lo ordene, para que aquello se lleve a cabo y se solucione el problema.

Por otra parte, las organizaciones cada vez se ven más enfrentadas ante una gama de problemas para los cuales el repertorio de soluciones ya conocidas no entregan las  respuestas esperadas, haciendo muchas veces, acrecentar aún más los inconvenientes. Llamaremos a estos problemas, como  “Problemas Adaptativos“.

Son adaptativos porque requieren aprendizaje, cambio de valores, de creencias y de conductas por parte de los miembros de las organizaciones, que tal como el nombre lo señala, dependen de la adaptación de las personas.

Así, podemos concluir que los problemas adaptativos, automáticamente, implican un cambio en las personas, dando paso al surgimiento de un “Desafío Adaptativo”.

Los Desafíos Adaptativos se caracterizan por:

a)      Requerir un aprendizaje a nivel de valores, supuestos, comportamientos, conductas, hábitos o actitudes.

b)      El aprendizaje implica pérdidas, desequilibrio, resistencias y evasión del trabajo.

c)       Las personas con el problema, son el problema y también la solución.

d)      Requieren más tiempo, ya que es de tipo experimental.

Es aquí, donde ejercer liderazgo juega un papel fundamental, pues éste surge de la necesidad que alguien promueva y promocione el Desafío Adaptativo (los cambios y adaptaciones que la organización necesita). Es decir, si las organizaciones no tuviesen que cambiar ni enfrentar problemas difíciles, no se requeriría de Liderazgo, sino tan solo de una Autoridad que ordenase lo que ya se sabe que hay que hacer para solucionar el problema (problema técnico).

(*) Director Ejecutivo de InsideOut L&CCG, Chile
www.insideout.cl

Julio de 2010