Autoridad Formal versus Autoridad Informal
A lo largo de los años, la gran confusión que se ha tenido sobre Liderazgo es asimilarlo con Autoridad, y principalmente, con Autoridad Formal.
La Autoridad Formal es aquella donde a una persona se le otorga un “poder” explícito para que administre un sistema social, a cambio de entregar cierto servicio a éste, cuyas funciones básicas son las de: Dirigir, Orientar, Proteger, establecer Normas y Controlar.
La Autoridad Formal se otorga para satisfacer un conjunto de expectativas explícitas e implícitas por parte de los miembros del sistema social (superiores y subalternos). Así como se otorga, también puede ser retirada cuando no cumple con las expectativas para la cual fue entregada. Es decir, la Autoridad Formal depende de ejecutar los deberes y responsabilidades del cargo.
Por otra parte, la Autoridad Informal, muy por el contrario, se sustenta en la confianza. No es otorgada, sino que se adquiere (se gana) en base a las aptitudes, valores, actitudes, reputación, y esfuerzo de alguien, haciéndose atractivo para otras personas, ganándose su respeto y admiración. En este sentido, la Autoridad Informal depende en gran medida de la Credibilidad.
Ahora, entendiendo las diferencias entre ambos tipos de Autoridad, podemos deducir que Liderazgo y Autoridad son conceptos muy distintos: el primero es una actividad, la de movilizar personas en la incertidumbre, la cual puede ser ejercida con o sin Autoridad Formal. Es más, dado que Liderazgo es movilizar a las personas en la incertidumbre, es fundamental contar con Autoridad Informal, que brinda la credibilidad necesaria a las personas, con el fin de atreverse y arriesgar “moverse” en la incertidumbre.
Luego, alguien con un cargo de Autoridad Formal, o un completo desconocido, pueden ejercer liderazgo, si ambos cuentan con la suficiente Credibilidad que les permita tener Autoridad Informal.
El rol que ha cumplido la mujer a lo largo de la historia, es el mejor ejemplo del ejercicio del liderazgo sin Autoridad Formal. En la sociedad machista que tenemos desde hace años, y que aun predomina con fuerza en Latino-América, las mujeres no pudieron ocupar cargos de autoridad formal por décadas, e incluso siglos, tanto en el ambiente de los negocios, como en la política y la cultura. Así, la única forma de ejercer liderazgo que habían tenido, había sido utilizando su Autoridad Informal.
De este modo, podríamos decir que el liderazgo femenino a lo largo de la humanidad, se ha llevado a cabo a base de Autoridad Informal.
Son muchísimos los casos donde el liderazgo de la mujer es ejercido desde una posición sin autoridad, como lo son las Madres de la Plaza de Mayo (Argentina) ó Sor Teresa de Calcuta (India).
El liderazgo femenino en general, es el más dispuesto a romper con el Status Quo, sin necesariamente tener que contar con Autoridad Formal para esto, pues no corre el riesgo de “perder” un cargo o posición formal.
Luego, si leemos más allá del dicho, “detrás de cada gran hombre, hay una gran mujer”, lo que podemos encontrar entre líneas es, que “detrás de cada gran hombre, hay una gran mujer con mucha autoridad informal, capaz de movilizar a su hombre, a su familia, a su entorno, y a su género, para que se adapten a situaciones de incertidumbre, impulsándolos a animarse a correr riesgos, y a generar un sentido de propósito a sus causas.”
(*) Director Ejecutivo de InsideOut L&CCG, Chile
www.insideout.cl
Septiembre de 2010 – Primera Edición



