Mortalidad Infantil en la Argentina
Se ha comunicado la reducción de la mortalidad en menores del año en la Ciudad de Buenos Aires, lo que arrastrará favorablemente al promedio nacional. Conviene entonces discutir este serio problema. La mortalidad infantil en la Argentina fue de 12,1 defunciones en menores de un año cada 1.000 nacidos vivos en 2009; cuatro veces superior a Francia (3,1/1.000). Y aunque venimos mejorando desde hace 60 años, destaquemos que: vamos lento, y de manera estructuralmente inequitativa.
La mortalidad infantil descendía 1 punto por año hasta el 2001 cuando se estanca. Luego retoma su ritmo hasta el 2006, cuando vuelve a desacelerar. A este ritmo estamos no menos de 10 años atrás de Europa. La explicación más lógica a la desaceleración, vaticinada por muchos expertos, es el aumento de sectores de pobreza en las aglomeraciones urbanas a partir de la crisis de 2001.
Además, el descenso de la mortalidad infantil en la Argentina es inequitativo. Un estudio realizado en Harvard observó que históricamente todos los países vienen reduciendo su mortalidad, pero en curvas o percentilos diferentes. Hay regímenes de alto desempeño, eficientes en bajar la mortalidad infantil, y otros de bajo desempeño, con resultados positivos aunque inferiores al grupo anterior. Estos países “atrapados” en límites casi insuperables, reducen anualmente su mortalidad, pero menos. Ambos regímenes se deberían a profundas diferencias de desarrollo social.
Algunas provincias argentinas también están enmarañadas en verdaderas trampas de mortalidad (nombre técnico del problema). Las provincias del norte (Chaco, Salta, Misiones, La Rioja, Corrientes, Tucumán, Catamarca, Formosa, San Luis), sostienen niveles de mortalidad infantil superiores al promedio nacional. Sufren dificultades sociales estructurales que hacen menos eficiente la intervención sanitaria e impiden el salto al régimen de “alto desempeño”. Hay otras provincias, de mortalidad infantil sistemáticamente mejor que el promedio nacional, encuadradas en un régimen de alto desempeño (Mendoza, Neuquén, Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires y Tierra del Fuego). Luego hay provincias que tras superar ciertas trabas estructurales (Río Negro, Santiago del Estero, Chubut, Santa Cruz), pasaron de estar peor que el promedio nacional, a superarlo; cambiaron del régimen de bajo al de alto desempeño. Por último, un grupo de provincias históricamente mejor que el promedio nacional, empeoró (La Pampa y San Juan).
Un fenómeno similar se ve en el interior de los distritos. La mortalidad infantil puede ser dos a tres veces superior en los asentamientos pobres respecto de los barrios residenciales, como se observa entre norte y sur de la Ciudad de Buenos Aires, o entre Ciudad y conurbano bonaerense.
Las influencias más relevantes sobre la mortalidad infantil son pobreza, bajo nivel educativo y mala infraestructura. Esto se explicaría en parte porque ciertos cambios sociales afectarían los mecanismos del estrés y la depresión, condicionando a su vez la función inmunológica y cardiovascular. Un estudio patrocinado por la Fundación Bill y Melinda Gates (incluyó a la Argentina), demostró que la mitad de la reducción en la mortalidad infantil se debe a mejoría del nivel educativo de las madres. Este problema cobra enorme relevancia en nuestro país donde aún el 64% de las argentinas (Censo 2001), no completó siquiera la escuela secundaria, igual que el 73% de las mujeres de Formosa y el 76% de las de Misiones. Y a juzgar por los datos actuales, con la mitad de inscriptos en los años de escuela secundaria que de primaria, la tendencia persiste.
La mortalidad infantil y la situación sanitaria toda, exigen una intervención integral sobre pobreza, condiciones de vida, medio ambiente, y escolarización. Se ha avanzado, pero el desafío sigue allí. Hay distritos que llevan 50 años de retraso con respecto al primer mundo y otros 100. Luego además de planificación hace falta velocidad. Porque ese retraso implica miles de vidas de argentinos cada año.
(*) Doctor en Medicina (UBA), Fundación Pensar
http://carlosregazzoni.blogspot.com/
Abril de 2011



